Examen de conciencia para jóvenes
Para mirar tu vida con honestidad, sin miedo. Dios no se cansa de perdonar; somos nosotros los que nos cansamos de pedir perdón.
Lo que quiero confesar
El examen de conciencia no es una lista para sentirte mal, sino una forma de mirar tu vida con los ojos de Dios: lo que te aleja de Él y de los demás, y lo que te hace libre.
Tómate unos minutos en silencio. Lee las preguntas con calma y quédate con las que te toquen. Puedes marcarlas: no se guardan en ningún lado.
1.º Amarás a Dios sobre todas las cosas
2.º No tomarás el nombre de Dios en vano
3.º Santificarás las fiestas
4.º Honrarás a tu padre y a tu madre
5.º No matarás
6.º y 9.º Pureza de corazón y de cuerpo
7.º y 10.º No robarás · No codiciarás
8.º No dirás falso testimonio ni mentirás
Aún no has marcado ninguna pregunta.
Lleva lo que marcaste a tu confesión, guardado en tu celular.
o imprímelo: ·
Todo se hace en tu propio dispositivo: lo que marcas no se envía a ningún lado.
Cómo confesarte
- Saluda al sacerdote: «Ave María Purísima». Él responde: «Sin pecado concebida».
- Haz la señal de la cruz y di cuánto tiempo hace de tu última confesión.
- Cuenta tus pecados con sencillez y sinceridad.
- Escucha el consejo del sacerdote y la penitencia que te indique.
- Reza el Acto de contrición.
- Recibe la absolución: Dios te perdona por medio del sacerdote. Responde «Amén».
- Despídete con un «Gracias, padre» y cumple pronto tu penitencia.
Después de confesarte
- Cumple la penitencia lo antes posible.
- Da gracias a Dios: empiezas de nuevo.
- Elige un propósito concreto y realista (por ejemplo, dejar una aplicación, alejarte de una situación, pedir perdón a alguien).
- Si dañaste a alguien, busca reparar: devolver, pedir disculpas, borrar lo que publicaste.
Ten en cuenta
Un pecado es grave cuando se trata de algo serio, se sabe que está mal y aun así se elige libremente. Los pecados graves hay que confesarlos todos, diciendo más o menos cuántas veces. Los leves también conviene confesarlos.
Si se te olvida algún pecado, queda perdonado. Si después lo recuerdas y era grave, lo dices en tu próxima confesión.
Si estás pasando por algo difícil (tristeza profunda, ganas de hacerte daño, una situación de abuso), no lo cargues solo: habla con un adulto de confianza, con tus papás o con un sacerdote. Hay ayuda.
Las casillas que marques no se guardan ni se envían a ningún lado; desaparecen al cerrar la página.
Horario de confesiones: durante las misas de la tarde entre semana, en todas las misas del domingo y en la Hora Santa del jueves (19h00 a 20h00).
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