Examen de conciencia para adultos
Una guía completa, según los Mandamientos de la Ley de Dios y de la Iglesia, para preparar una buena confesión.
Lo que quiero confesar
El examen de conciencia es el primer paso de una buena confesión: ponerse delante de Dios y revisar con sinceridad la propia vida desde la última confesión bien hecha.
No se trata de angustiarse, sino de dejarse mirar por la misericordia del Padre. Lee con calma y detente en lo que te interpele. Puedes marcar las preguntas: no se guardan en ningún lado.
1.º Amarás a Dios sobre todas las cosas
2.º No tomarás el nombre de Dios en vano
3.º Santificarás las fiestas
4.º Honrarás a tu padre y a tu madre
5.º No matarás
6.º y 9.º No cometerás actos impuros · No consentirás pensamientos ni deseos impuros
7.º y 10.º No robarás · No codiciarás los bienes ajenos
8.º No dirás falso testimonio ni mentirás
Mandamientos de la Iglesia
Amor al prójimo
Aún no has marcado ninguna pregunta.
Lleva lo que marcaste a tu confesión, guardado en tu celular.
o imprímelo: ·
Todo se hace en tu propio dispositivo: lo que marcas no se envía a ningún lado.
Cómo confesarte
- Saluda al sacerdote: «Ave María Purísima». Él responde: «Sin pecado concebida».
- Haz la señal de la cruz y di cuánto tiempo hace de tu última confesión.
- Cuenta tus pecados con sencillez y sinceridad.
- Escucha el consejo del sacerdote y la penitencia que te indique.
- Reza el Acto de contrición.
- Recibe la absolución: Dios te perdona por medio del sacerdote. Responde «Amén».
- Despídete con un «Gracias, padre» y cumple pronto tu penitencia.
Después de confesarte
- Cumple la penitencia lo antes posible.
- Da gracias a Dios por su misericordia.
- Si causaste un daño (robo, calumnia, ofensa), repáralo en la medida de lo posible.
- Haz un propósito concreto y evita las ocasiones que te llevan a pecar.
- Acércate a la Eucaristía con el corazón renovado.
Ten en cuenta
Para que un pecado sea mortal (grave) se requieren tres condiciones a la vez: materia grave, pleno conocimiento y consentimiento deliberado (Catecismo, 1857). Los pecados mortales deben confesarse todos, indicando su especie y, en lo posible, el número de veces (Catecismo, 1456). La confesión de los pecados veniales también es muy recomendable.
Si olvidas involuntariamente un pecado, queda perdonado con los demás. Si era grave y lo recuerdas después, debes mencionarlo en tu próxima confesión.
Si tienes una situación que te preocupa o no sabes cómo plantear, puedes pedir hablar con calma con un sacerdote.
Las casillas que marques no se guardan ni se envían a ningún lado; desaparecen al cerrar la página.
Horario de confesiones: durante las misas de la tarde entre semana, en todas las misas del domingo y en la Hora Santa del jueves (19h00 a 20h00).
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